lunes, 18 de mayo de 2009

El Sinaí o la mercantilización de los lugares santos (II)

Hay que tener en cuenta que el turismo al Monte es básicamente organizado con autobuses de grupos, y no se pueden encontrar gran cantidad de viajeros individuales, por lo que tendriaís que pagar al final del día 85 libras egipcias al beduino que te guía por un camino sin dificultades sean los turistas que sean. Al menos nuestro guía era una persona tranquila que llevaba 7 años haciendo el mismo trabajo, y bastante poco interesado en los beneficios del turismo, una persona humilde que se ha dedicado a este trabajo, porque no hay muchas más opciones en el lugar. Se puede intentar evitar este gasto, si consigues convencer a las autoridades que únicamente vas a visitar el Monasterio, pero en las últimas semanas la complejidad es mayor, desde que un turista ruso se perdió y trastabilló montaña abajo perdiendo la vida. Un habitante del pueblo me enseño el video en su teléfono móvil del momento en que lo encontraron, como aquí se respeta la privacidad de las personas. Al fin y al cabo es un lugar público turístico, y algún beneficio tendrán que tener las autoridades.

Desafortunadamente no tuvimos la oportunidad de dormir en el Monte como era nuestra idea inicial por la problemática con la policía –que pudimos solventar gracias a la llamada de Mustafa, nuestro guía- y con los horarios de los buses; por lo que decidimos ver al menos el atardecer, uno de los más bellos que he podido ver en mi vida, decenas de franjas rosadas tras la marcha del sol, valía la pena soportar el frío que permite estos atardeceros.

Paisaje en el cabo de las dos playas.

La subida al monte no es compleja. El camino más sencillo supone un par de horas y los 750 escalones finales, cada vez en peor estado. El otro camino son 3000 escalones, el cual empieza justo en la ladera de la montaña, por lo que se hace muchísimo más corto en longitud, pero tortuoso para las rodillas.

Mustafa nos guiaba el camino, con paso firme, kifiyya en el pelo, calzado cómodo y una chaqueta de plumas; Al verla agradecí gravemente haber traído la mía. Y nos acompañaba una pareja de británicos que se nos unió para ahorrar en el gasto del guía. Seis meses viajando alrededor del mundo, y todavía no se preocupaban demasiado en aprender alguna palabra en el idioma local, y demasiado poca adaptación en sus mochilas y forma de vestir. Si consigues soportar una subida rocosa sencilla, y el olor a culo de camello que se mezclaba en el tortuoso camino, la cima está conseguida. En nuestro caso fue un grupo de devotos cristianos taiwaneses de visita en los lugares sagrados de Oriente Medio, cuya penitencia a la hora de subir a l Monte, nos habría evitado el olor nauseabundo al tener el trasero de los animales en la cara durante un periodo largo de tiempo. Cualquier lugar donde se puede obtener dinero se obtiene. El turismo en el Monte lo tienen controlado los beduinos, desde los guías independientes, los encargados de los camellos, hasta los vendedores de recuerdos o de agua embotellada de la compañía Pepsi. Al menos ellos son los que trabajan con el turista.


Bonita cara de sufrimiento que el colgante no limita.

Mustafa, nuestro guía en el ascenso al Monte Sinaí.

Los últimos momentos antes de que oscureciera completamente, que aprovechamos unos pocos afortunados evitando el frío como podíamos, cuando el último grupo ya se había marchado. Sentimientos que difícilmente pueden ser explicados, incluso para las personas que no son creyentes. Las sensaciones en los lugares que han sido visitados por tantas personas, simplemente por motivos de fe, dogmatismo que te permite recrearte en el lugar. La metáfora escrita en papel por sudamericanos que han ahorrado durante mucho tiempo para poder visitar los lugares sagrados, y que simplemente piden salud y trabajo para sus familiares.

Unas horas que merecen la pena cuando consigues unos simples segundos en el Monte, con el viento frío azotándote en la cara, la inmensidad de las alturas, y un atardecer hace olvidar las horas cabreado alrededor del dinero en los lugares sagrados. Supongo que permite un misticismo más intenso, cuando encuentras tu lugar por escaso que sea. Difícilmente explicable, merece la pena la ascensión.


Cada cual encuentra a Dios a su manera.

Un país democrático donde la censura y la corrupción son dos de sus señas de identidad más actuales tiene un futuro más bien oscuro, y no me estoy refiriendo a Egipto especialmente.



jueves, 14 de mayo de 2009

El Sinaí o la mercantilización de los lugares santos (I)

La peregrinación a los lugares santos y sagrados se ha convertido una mezcla heterogénea insulsa de personas, que conocen el lugar por lo que significa pero cuya ignominia hacia ellos se respira en cualquier rincón. En Egipto si unimos este concepto, a la idea de que el lugar es turístico y además no musulmán, nos encontramos con una mezcla explosiva de lo que se no puede esperar demasiado de una de las partes, la nuestra siempre mantiene sus potencialidades si somos capaces de conseguir evadirnos en algunos momentos.

El Monte Sinaí, por todos conocido, aunque solo sea por nuestra clase de religión, o por la catequesis, -ahora que están tan en boga estas dos temáticas, no necesitando explicación-. Se encuentra en la península del mismo nombre en la parte este de Egipto, cercano a la frontera con Israel y Jordania. Los egipcios lo llaman “el monde de Moisés” y la palabra Sinaí engloba a toda la Península.

Actualmente cientos de turistas lo visitan cada día, un tranquilo paseo en camello desde el Monasterio de Santa Catalina, evitando la caminata, la cual se limita a los últimos 750 escalones antes de llegar a la cima, inevitables, aun para los más cómodos.



El Monasterio de Santa Catalina

Hordas de turistas inician su escalada horas antes del amanecer para observar el alba en su máximo esplendor y rápidamente descender para visitar el Monasterio y continuar el viaje rápidamente. Por este motivo si visitas el Monasterio de forma individual hay que tener en cuenta donde te encuentras y que la iglesia cerrará sus puertas al mediodía. Simplemente la mayoría de los beneficios ya se han conseguido, no es necesario trabajar demasiado. Los demás viajaros no son demasiado importantes. De cualquier forma si tienes tiempo existe la posibilidad de quedarte en la ladera en alguno de los hostales que se pueden encontrar, por precios populares, y bastante cómodos.

Si deseas visitar el Monte o el Monasterio de forma individual es considerablemente complejo, únicamente hay un autobús de ida y vuelta al día a el Cairo; y los horarios no son demasiado populares. También hay autobuses desde las cercanas ciudades de Nuweiba y Dahab, pero con la misma calidad de horarios. La última opción es el típico taxi compartido por turistas, que conviene que sea acordado con anterioridad porque negociado en el momento deseado puede tener un precio excesivo. Además siempre se puede negociar un taxi compartido como hicimos nosotros desde la ciudad de Nuweiba, tras pasar un día en el Mar Rojo, en el cabo de las dos playas, con la mirada de la costa de Arabia Saudí, un lugar todavía tranquilo repleto de personas alternativas, y gran cantidad de israelíes; motivo por el cual un tanque te recibe en la puerta si consigues que el conductor pare enfrente, ya que el autobús no tiene parada en esa pequeña playa.

Hasta en estas alturas se puede encontrar un baño público, mixto en este caso.

Grupo de taiwaneses sufriendo su penitencia y llegando a la iluminación sentados comodamente en el camello.

Hay que tener en cuenta que el turismo al Monte es básicamente organizado con autobuses de grupos, y no se pueden encontrar gran cantidad de viajeros individuales, por lo que tendriaís que pagar al final del día 85 libras egipcias al beduino que te guía por un camino sin dificultades sean los turistas que sean. Al menos nuestro guía era una persona tranquila que llevaba 7 años haciendo el mismo trabajo, y bastante poco interesado en los beneficios del turismo, una persona humilde que se ha dedicado a este trabajo, porque no hay muchas más opciones en el lugar. Se puede intentar evitar este gasto, si consigues convencer a las autoridades que únicamente vas a visitar el Monasterio, pero en las últimas semanas la complejidad es mayor, desde que un turista ruso se perdió y trastabilló montaña abajo perdiendo la vida. Un habitante del pueblo me enseño el video en su teléfono móvil del momento en que lo encontraron, como aquí se respeta la privacidad de las personas. Al fin y al cabo es un lugar público turístico, y algún beneficio tendrán que tener las autoridades.

viernes, 8 de mayo de 2009

Mendigos de sueños

Muhammad, un desheredado como nunca antes había encontrado en Egipto, se acercó a mí con el paso tranquilo y la mirada profunda, perdida, con una pérdida del conocimiento latente en sus movimientos; simplemente locura en este mundo de modernidad, diferente. Demasiados años en la calle que hacen perder la noción del tiempo y de la realidad a cualquiera, todo deja de importar hasta la propia existencia. Quizás eso no, nunca.

Me pide unas monedas, pero con el suficiente orgullo, para acabar sentándose enfrente y sin dejar de mirarme a los ojos comenzar a conversar, una mezcla de seguridad ingenua infantil donde el miedo no existe, supongo que para que mí tampoco, en cualquier otro lugar se siente miedo, en Egipto difícilmente. Una galabeyya azabache cubría su cuerpo, raída, mugrienta y llena de mierda hasta hacer irreconocible su color original. Descalzo, simplemente una suela natural de suciedad acumulada. La cara con una capa de mugre sin lavar desde largo tiempo atrás, bigote roñoso, siempre los ojos limpios y profundos. Un pañuelo negro cubriendo su cabeza, dejando solamente visibles sus rasgos faciales; Y un saco para transportar sus tesoros.

Cuando se convence que no conseguirá más monedas –demasiado rápido- simplemente comenzamos a conversar distendidamente, la única petición una galabeyya nueva y/o unas sandalias. El olor nauseabundo que desprende, únicamente un aura insoportable de seguridad más bien en que nada le afectará, al contrario que a cualquier mortal, la llana fortaleza de vagabundos y derviches. La inseguridad que puede crear en los demás.

Me cuenta la historia de su familia, y de la muerte de su padre y de su madre; y acaba interesándose en la mía. Las primeras preguntas hacen visibles su realidad, me pregunta si tengo hijos o hijas, si mi madre está viva y cuantos años tiene; igualmente para mi padre. De dónde soy, y la edad que tengo. La suya, 27, y según dice, desde que entró en la doble década su casa ha sido la calle, su hogar difícilmente decirlo. Me sorprende que me pregunte que si el avión a España tarda 5 horas, y cuando me pregunta a donde he viajado, su mirada brilla, quizás de alegría por mi persona, interesándose por una vida diferente. El fulgor que desprende su faz, no se puede olvidar fácilmente.

Acaba preguntándome donde vivo en el Cairo y si tengo casa, justo antes de pedirme disculpas nervioso y marcharse. Me levanto y le deseo que le vaya bien con un fuerte apretón de manos. Supongo que no necesita buena suerte. Se sorprende pero ya no se vuelve a mirarme. El encuentro cara a cara nos ha ayudado a los dos, quizás solamente a mi. En definitiva yo no le puedo enseñar nada, el quizás a saber creer en uno mismo. Las monedas son simplemente eso, se olvidan y ya no tienen ningún valor.

Cuando la familia falla –tanto por motivos de muerte de los miembros como por la separación de otro- la persona que se queda sola se convierte en un auténtico desheredado, en un vagabundo de los que difícilmente se encuentran en Europa. Personas a las que todos –literalmente- les dan la espalda, en definitiva si una persona joven está en esa situación la culpa es totalmente suya; siempre es mejor rezar durante horas e ignorar los problemas cercanos. La cayo frontal es más importante que la persona que está al lado.

Al principio sorprende la cantidad tan pequeña de mendigos que piden en las calles de el Cairo, sin embargo si miramos más profundamente, la mayoría de los egipcios son pobres que viven dignamente y no dudaran en invitarte a sus casas. Con unas condiciones de supervivencia diaria. La mayoría no mendigan por el apoyo de la familia extensa como fuente de apoyo y ayuda, frente a la total dejadez gubernamental. Una situación no muy diferente sucedía en España no hace demasiado tiempo, actualmente el apoyo familiar está en decadencia, y el Estado de Bienestar en crisis no ha tomado las riendas, ni lo hará. Simplemente un apoyo residual que mantiene los problemas por siempre jamás.

Existen diversos prototipos de personas que piden en la calle, y en todas ellas se pueden ver los efectos y la influencia de romper con los lazos familiares, o la muerte del miembro sustentador de la familia, generalmente el marido. La amplia mayoría son mujeres y especialmente viudas de negro hasta su muerte, no piden, simplemente yacen en lugares concurridos ofreciendo pañuelos o bolsitas de limones, no dudando en quedarse su producto si la ayuda en escasa. La otra gran parte son también mujeres mayores, claramente pobres y provenientes de barrios olvidados, que se encuentran en las partes centrales de la ciudad.

Por último nos encontramos con los harapientos, desheredados y demás personas cuya situación según ojos occidentales es límite, vagabundos que prácticamente no se preocupan en mendigar, imposible encontrarlos en Europa. Muhammad era un ejemplo de esta situación. Según nuestra mirada son las personas más desafortunadas del mundo, sin embargo no depende de nada ni de nadie, simplemente yacen; no se adaptan al ritmo del mundo, lo controlan a su antojo. Conversaciones con personas diferentes siempre nos permiten crecer, en ocasiones la persona menos previsible, será la que nos de la mayor enseñanza de nuestra vida; la más grande de estos dos meses en el Cairo, la he tenido hoy.

lunes, 4 de mayo de 2009

Tormenta y turbulencias en el invernadero cairota.

La última semana en el invernadero cairota, ha sido turbulento en todos los sentidos, tanto figurativamente, como por los acontecimientos que se están encadenando en relación a la gripe porcina, o como ministros de Israel y de los países árabes se están poniendo de acuerdo , por fin en algo, en llamarla, la gripe mejicana.

Al contrario que en la mayoría de las ciudades donde llega la primavera, en el Cairo, el sol está desaparecido y la ciudad se ha convertido en un invernadero real. La temperatura no es demasiado elevada pero la sensación térmica es mucho mayor, porque se encuentra en gran medida viciado, por la capa de polución que cubre todo el cielo. En el día de hoy, toda esa polución ha acabado por transportarse después de una noche de viento y el polvo se hace bastante molesto en los ojos.

Algunos locales se protegen, nariz y boca, con mascarillas, situación a tener en cuenta porque las personas que viven en la ciudad están considerablemente acostumbrados a este ambiente sucio, y la ciudad se encuentra en un intento de vaciarse. Parece que todas las personas quieren llegar cuanto antes a sus casas y no salir hasta que el cielo vuelva a ser azul. Ahora mismo, el tono del cielo es de un grisáceo poco descriptible por la falta de color y hasta de sentimiento, una neblina sucia que solamente permite mirar hacia el horizonte, porque lo que es ver únicamente los edificios más cercanos.


Fotos del centro de la ciudad de el Cairo, con la capa de polución que impide ver prácticamente nada.


La otra gran turbulencia ha sido la política en torno a la crisis de la gripe porcina, de la que los medios de comunicación españoles se han hecho eco de la noticia de forma superficial, algo inevitable cuando el que escribe no se encuentra en la ciudad, y los que se encuentras se dedican a mal-traducir medios en inglés, que si se encontraban en el lugar.

Si existe alguna curiosidad, o este tema tiene que ser comprobado simplemente observar las noticias del periódico en inglés The Daily Egypt o de la sección en árabe de Al-jazeera y comparar con las parrafadas de los medios españoles. Algo ciertamente vergonzoso, cuando la semana pasada con la visita de la Vicepresidenta del Gobierno, noticias de escasa importancia –por llamar de alguna forma a las conferencias de turno y los canapés y vinos en cualquiera de los lugares visitados- merecían artículo en primera página.

Salvar de esta crítica el artículo de Javier Espinosa en la sección de su blog –también perteneciente a un medio español importante- que a pesar de encontrarse en Beirut, ha sabido preocuparse por la importancia de una situación que no puede ser tratada a través de malas traducciones de otros periódicos.

Con la excusa de la crisis de la gripe porcina –todavía sin casos en Egipto- y la cual no se trasmite con el consumo del animal según datos de la OMS, el gobierno egipcio decidió la semana pasada sacrificar a toda la cabaña de cerdos del país, teniendo en cuenta que los encargados de su cuidado son los cristianos coptos, minoría en Egipto, las turbulencias se hacen más visibles. La ONU ha criticado la decisión de Egipto en las últimas horas también.

La crianza de cerdos es el sustento básico de una amplia población de granjeros coptos, tanto alimenticia como económicamente, los musulmanes no la consumen al considerar al animal impuro, teóricamente basado en los escritos coránicos de hace más de 15 siglos, por lo que si entendemos esta medida simbólicamente y los altercados continúan, pueden crear un estado peligroso en Egipto. Potencialmente el problema no es el gripe porcina, ni el sacrificio de los animales; sino la tensión creada, que pueda acabar en masacres poblacionales de minorías que no son nuevas en este país ni en otros muchos. De momento el problema es potencial, y la tensión es cuando menos limitada en la población copta.

Si medidas políticas tan importantes, son tratadas por medios occidentales de una forma tan superficial, creando una noticias muy alejadas de la realidad, en uno de los centros mundiales, como es el Cairo, no cabe imaginar las noticias que leemos habitualmente sobre pequeños lugares, donde las fuentes pueden llegar a ser de cuarta mano.

Para terminar señalar la detención de 14 activistas políticos por una protesta en las inmediaciones de Consejo de Estado, en el barrio de Dokki., simplemente en una celebración del cumpleaños del presidente electo del país -4 de Mayo, día de nacimiento del presidente Hosni Mubarak- En esta democracia, ni los derechos ciudadanos están muy claros, ni el presidente electo pretende dejar la presidencia, y la labor democrática de protección de la policía es cuando menos relativa. Esta noticia no se verá en ningún país occidental y mucho menos en Egipto. La semana pasada la Vicepresidenta viajaba con varios enviados especiales, y apenas se encuentras periodistas oficiales de los medios nacionales, al menos da que pensar.

jueves, 30 de abril de 2009

Siwa, un paraíso redescubierto (II)

La ciudad ha sido tomada por el turismo en sus dos vertientes típicas. La propia invasión de grupos y la otra la reconversión del centro de la ciudad en tiendas de artesanía, restaurantes occidentalizados y lugares de alquiler de bicicletas. Todo ello en exceso, provocando el continuo cierre y abandono de muchas de ellas.

Los comerciantes, tras cualquier pequeña compra te invitarán a sentarte y relajarte comiendo o tomando té. La tradición en este lugar, es tomar el dos tés sucesivos, el primero con té del lugar únicamente, y el segundo acompañado con hierbabuena. Algunos tés se alargarán horas y horas, y aunque el precio que se pague por las compras es turístico e inflado en exceso, los buenos momentos siempre se encuentran fuera del encuentro comercial y monetario.

Templo del oráculo hasta donde el gran Alejandro Magno pidió consejo. Actualmente solamente vicios del turismos y sonrisas de las niñas mientras intentan vender collares a los turistas.

Sin embargo, como ocurre cuando el sol da de frente o de lado; Todos los que se aprovechan del beneficio del turismo –y son muchos- no se preocupan demasiado por el perjuicio, no consiguen observarlo, comentando directamente su potencialidad. La opinión de los campesinos es muy diferente, ya que el turismo está modificando sus tradiciones beréberes que ni siquiera la invasión turca, y posteriormente la gubernamental egipcia consiguieron cambiar. Al final la medida más eficaz ha sido una carretera que permite la llegada de los turistas.

Si se permite realizar el bárbaro comentario que compare a estos comerciantes con los cairotas –especialmente los taxis y los charlatanes de Jan el-Jalili-, la principal diferencia entre ellos es el nivel de avaricia. Los siwíes repiten continuamente que la ciudad funciona adecuadamente porque todos tienen el suficiente dinero para vivir dignamente. El dinero no es importante ya que la vida en la ciudad para un nativo es tremendamente barata. Una libra -15 céntimos de euro- permiten comprar 20 tortas de pan, o las siempre nutritivos revueltos de berenjena, ta’amiyas, o patatas fritas, por escasas libras.



Sonrientes nativos de origen libio, justo después de una vorájine de preguntas sobre la vida en España.

Posibles viajes turísticos para dormir en el desierto, fuentes termales de agua caliente, los rasgos oceánicos sobre la ardiente arena del Sáhara, las noches estrelladas de la soledad que se olvidan rápidamente en la vida en el Cairo. Largos paseos por los palmerales, el atardecer en las salinas y marismas con la única compañía del troquelado de los mosquitos y el sonido de cascos de los escasos campesinos en su camino para vender el forraje al ocaso del día, el sosiego debajo de una palmera, la sombra mientras se prepara una fotografía. Simplemente Siwa, un remanso de tranquilidad, que aumenta los sentimientos ambiguos hacia la megápolis cairota.

Salinas alrededor de la isla de Fatnas.


Occidente sigue sin ser un lugar de confianza.

La mujer siwi merece por si sola un comentario –posteriormente en el blog- todas vestidas con el traje típico femenino. Casi siempre en la parte de atrás del carro, aunque el que lo dirija sea un niño de cinco años, en ocasiones muy limitadas simplemente andando por el centro de la ciudad, aunque más libremente en los barrios más populares. En la actualidad, ya que en una época pasada muy cercana, las mujeres no abandonaban la casa salvo en ocasiones excepcionales.


Mujer Siwi con el traje típico femenino, "el tarfottet"


Una túnica de diferentes tonos azulados provenientes de la todavía brutal ciudad de Kerdassa –famosa por el comercio ilegal de animales salvajes de todo Egipto-, que se deja caer desde la cabeza y los hombres hasta llegar al suelo, combinado con un ligera túnica negra que permite observar sin exponer la expresión personal. Antiguamente la túnica negra únicamente tenía un agujero, que debía ser colocado en la boca, para moverlo a uno de los ojos únicamente en los momentos que fuera necesario.


No fuerce su cuerpo en las horas de calor más extremas.


Atandecer con la vista de fondo de la isla de Fatnas, justo antes de abandonar Siwa.


Invento egipcio para evitar la sed, vasijas de cerámicas que preservan el agua fresca durante todo el día. En este caso, una adaptación Siwi camuflada en un árbol con hojas de palmera.

domingo, 26 de abril de 2009

Siwa, un paraiso redescubierto (I)

Como revela uno de los mapas de la ciudad; Siwa, el primer destino turístico mundial y el más antiguo. Siwa, el oasis más occidental de Egipto, a apenas 150 km de la frontera Libia, ocupa sus días entretenida con la marabunta de turistas que la toman durante el día, y le permiten relajarse al llegar la noche. En ocasiones los turistas son respetuosos con el entorno: se abrasan durante el día visitando lugares que igualmente pueden ser disfrutados durante la noche, con una temperatura perfecta.


En el mercado del viernes –día del rezo musulmán- simientes para las plantaciones en el corazón del desierto, verduras y frutas frescas, y la llegada en el ocaso del día del forraje para los burros, los cuales tirando de un carro artesanal, todavía siguen siendo el principal medio de transporte de la ciudad, entremezclado con pequeños motocarros, potentes motocicletas, bicicletas resentidas por el óxido y el contrapunto de los coches de alquiler y los modernos autobuses turísticos. Sin lugar a duda, el burro sigue siendo el transporte más seguro.

Cartel de bienvenida a la ciudad, con la palabra Siwa escrita en árabe



Vista de los palmerales desde la montaña de los Muertos

El oasis de Siwa recuerda al mítico Tombuctú, pero en su versión más catastrófica, irrealmente fantástico. La fortaleza de Shili impenetrable durante siglos a los occidentales destruida por lluvias torrenciales. Lluvias constantes en el año 1924 a las que las construcciones del desierto no están acostumbradas. Todavía hoy se puede subir al mirador de la parte superior de la fortaleza y observar como se construía verticalmente en lugar de horizontal, simplemente para tener que defender un territorio menor. La mayoría de sus dependencias son penetrables, pero se encuentran abandonadas. A excepción de su mezquita y algunas de sus viviendas en la parte adyacente de la ciudad habitada.

El viaje desde el Cairo se puede llevar a cabo a través de Alejandría y Marsa Matruh; O directamente hasta Siwa en días específicos y todavía más determinadas horas de salida. Recordando que cualquier de las opciones llevarán más de 11 o 12 horas de viaje para resolver la problemática de los 750 km de distancia.


La fortaleza de Shili durante la noche




La opresión nunca es la solución

martes, 14 de abril de 2009

Cronicas cairotas: Baksheesk o la perfección de la propina

El baksheesk o propina es uno de los deportes egipcios más extendidos, junto con la fácil corruptibilidad, y en ocasiones el equipo nacional de fútbol.
Varios días de visita a los lugares turísticos mencionados en todas las guías de viaje, deja al viajero sin billetes pequeños, monedad y generalmente sin ganas de visitar ningún lugar, donde el responsable de la puerta sonría demasiado.

La propina no se entiendo en Egipto como un agradecimiento por un servicio correctamente bien prestado, sino como una obligación para los turistas. Unas simples libras provenientes de su magnánimo saco repleto de billetes de 200 libras.

La entrada a las mezquitas se evita para no escuchar de nuevo la maravillosa palabra. Políglotas porteros que te evidencian lo que deberías hacer con tu dinero, un obvio trasvase de un bolsillo al otro. Solicitudes astronómicas en cualquier pequeña mezquita, ojos brillantes ante la mirada de cualquier infiel, hasta llegar al punto que las iglesias coptas basan la pureza de sus creencias frente al Islam, en la inexistencia de obligación de donativo, aunque siempre aconsejable.

La obligada propina no es solo visible en los templos sagrados convertidos en mercado, a imagen y semejanza de Jesús en el templo, sino de cualquiera de los rincones del país.
En cualquier hotel el ascensorista se frotará el estómago al tiempo que extiende la mano, haciendo evidentes sus deseos. Sienten especial predilección por los viajeros que se marchan al aeropuerto, y que al grito de baksheesh lo ayudan a no olvidarse ningún billete egipcio en su bolsillo.

Cualquier lugar concurrido por turistas es una mina para los responsables y cuidadores de los santos lugares. Las mezquitas de la ciudadela -50 libras, 6-7 euros la entrada- con pocos turistas, es fácil encontrar a solícitos porteros que te obligan a dar propina en tu idioma, enfadándose cuando lo abroncas en árabe por ser un impresentable en un templo, en el día sagrado musulmán.

Hasta llegar a los límites sospechados en este país. En Saqqara, una de las necrópolis brillantemente adornadas, que no fueron asaltadas hasta los cimientos. Los jeroglíficos todavía muy presentes, y también el cuidador. El encargado de evitar las fotos, te encuadra la primera, y te permite las siguientes con flash en tal de recibir propina –en ningún momento se tomaron con flash-. Cuando pretendes llamarlo impresentable diciéndole que no le vas a dar nada y que sólo tienes un billete de 100 libras, con gran tranquilidad, te dice que él te lo cambia, y se queda a cambio con 5.

Viviendo en el país no sorprende nada que la mayoría de los templos hayan sido robados hasta la saciedad y las obras maestras se encuentren en el Museo Británico. La pureza del país no contaminado por el negocio del turismo, la ingratitud de cualquier sitio en el que lo único que prima es el dinero.